John Milton 1608 – 1674

John Milton es genio y gloria de la lengua inglesa junto con Shakespeare y Chaucer. Nació el 9 de diciembre de 1608. En 1632 publicó su poema “On Shakespeare”, una alabanza al genio de la tragedia. En enero de 1646 aparece El Paraiso Perdido.

La obra de John Milton está marcada por su elevado idealismo religioso y su interés por los temas cósmicos. En ella revela un gran conocimiento de los clásicos latinos, griegos y hebreos. Su trayectoria como escritor puede dividirse en tres periodos. El primero, que abarca de 1625 a 1640, corresponde a sus primeras obras, y en él se incluyen los poemas escritos durante sus años de estudiante en Cambridge: la oda “La mañana del nacimiento de Cristo” (1629), el soneto “Sobre Shakespeare” (1630), “L’Allegro” y “Il Penseroso” (ambos probablemente de 1631), “Tiempo” (1632), “Una música solemne” (1633), “Las mascaradas Arcades” (1634), “Comus (1634) y la elegía “Lycidas” (1637), que aborda el temor a la muerte prematura y la ambición insatisfecha. Se aprecia en estas obras un creciente dominio de la estrofa y la estructura, y en ellas aparecen imágenes y nombres propios que figurarán también en escritos posteriores.

En sus primeros ensayos, Milton atacaba a los obispos y defendía la necesidad de difundir el espíritu de la reforma inglesa. El primero de los ensayos publicados de este segundo periodo fue “Reformas de la disciplina de la Iglesia en Inglaterra” (1641); mientras que el más exhaustivo y elaborado, en lo que a su argumentación se refiere, fue “La razón del gobierno de la Iglesia” (1641-1642), que incluye además una importante disgresión en la que Milton habla de su primera infancia, su educación y sus ambiciones. (Este tipo de reflexiones autobiográficas salpican toda su obra en prosa). La segunda fase de su preocupación por los problemas políticos y sociales produjo, entre otras obras, “Doctrina y disciplina del divorcio” (1643), donde el autor afirma que como el matrimonio se basa en una afinidad intelectual, además de física, debe concederse el divorcio por incompatibilidad de caracteres; y la más famosa de sus obras en prosa, “Areopagitica” (1644), una encendida defensa de la libertad de expresión. En su obra “Sobre la educación” (1644) Milton aboga por un sistema que combine la instrucción clásica, destinada a preparar al estudiante para servir al gobierno de su país, con la formación religiosa. El tercer grupo de ensayos incluye sus escritos para justificar la ejecución de Carlos I. El primero de los comprendidos en este grupo, “El ejercicio de la magistratura y el reinado” (1649), aborda cuestiones institucionales e incide especialmente en los derechos del pueblo contra los tiranos. En su último grupo de ensayos, entre los que destaca Tratado de poder civil en causas eclesiásticas (1659), ofrece ideas prácticas para reformar el gobierno y se muestra contrario a la existencia de un clero profesional, defendiendo la libertad individual para interpretar las Escrituras de acuerdo con la propia conciencia.

Durante sus años de ensayista y político Milton compuso parte de su gran poema épico “Paraíso perdido, además de 17 sonetos, entre los que figuran “Sobre su ceguera” (1655) y “Sobre su esposa muerta” (1658). El apogeo de su carrera poética llegó en el periodo comprendido entre 1660 y 1674, cuando completó “Paraíso perdido” (1667) y compuso además “Paraíso recuperado” (1671) y el drama poético “Samson Agonistes” (1671). En sus doce cantos narra la historia de la caída de Adán en un contexto de drama cósmico y profundas especulaciones. El objetivo del poeta era justificar el comportamiento de Dios hacia los hombres. “Paraíso recuperado” habla de la salvación humana a través de Cristo. En “Samson Agonistes”, una tragedia basada en el modelo griego y escrita en parte en verso blanco y en parte en verso coral, Milton se basa en la leyenda de Sansón, incluida en el Antiguo Testamento, con el fin de proporcionar a los derrotados puritanos ingleses el valor necesario para triunfar a través del sacrificio.

Milton ha sido considerado como el poeta protestante así como Dante ha sido considerado como el poeta católico, pero cada vez estoy más seguro que, ni el uno ni el otro defendían tales ideales, creo que fueron herejes a su manera, cada uno fue una secta de sí mismo. Nuttall, uno de los mejores críticos literarios duda de que Milton creyera en los principios básicos del calvinismo.


“En la cruz clavará a tus enemigos,

a la ley que es adversaria tuya,

y a los pecados de la humanidad,

que con él serán en la cruz clavados

para ya nunca más dañar a aquellos

que confíen sinceramente en él

como medio de satisfacción; así

que muere, pero pronto resucita…”

(Es para pensárselo, una épica cristiana escrita en doce libros y miles de versos solo le dedica seis palabras a la muerte y la resurrección de Jesucristo.)

Este extenso poema expone, desde el punto de vista de un excelente poeta inglés del siglo XVII, cómo fue la pérdida del paraíso y la consecuente expulsón de Adán y Eva por parte de Dios.

Es una profundísima exploración de los problemas morales de la justicia divina y encierra una exaltación a la creencia católica. Este poema es una muestra también de la fusión de sentido y sonido, clasicismo e innovación, drama y narrativa.

El foco teológico está puesto en la predestinación. Al contrario de la historia del Génesis, el largo poema de Milton, se inicia con la derrota y castigo del ejército rebelde de Satán. Después lo acompaña mientras comienza el largo viaje en busca de la venganza contra el dios que lo expulsó del Paraíso. Como Dios, observamos a la distancia cómo Satán tienta a Adán y a Eva a la debilidad causando su expulsión también.

Dios es consciente de que, si les da libertad de acción a Adán y a Eva, su caída es segura, pero también sabe que expulsado Satán, éste guiará a la humanidad al primer pecado. Esto muestra la fuerte postura que Milton interpreta sobre el principio católico de la predestinación.

En definitiva, la postura de Milton es positivista ya que explica que si Adán y Eva nunca hubieran tenido libertad de acción, nunca hubieran pecado, pero si no pecaban, nunca hubieran conocido el infinito amor de Dios hacia el hombre. Y nos muestra a un Adán lleno de gratitud hacia el amor de Dios.

¿Quién vio cuando se hizo la creación?

¿Recuerdas haber sido tu cread

Y cuando el creador te daba el ser?

No sabes del tiempo en que nosotros

No fuéramos como somos ahora,

A nadie conocemos anterior;

Hemos sido engendrados y creados

Por nuestra propia esencia…