Sun Tzu 544 a.C. – 496 a.C.

Sun Tzu nació hacia el 544 a.C. en el estado de Qi, uno de los Reinos
Combatientes de China. El relato del que se conocen los únicos datos registrados
sobre él dice que llevaba el nombre de Sun Wu y que su familia pertenecía
a la clase de los shi, aristócratas que habían perdido sus tierras durante las luchas del
“Primaveras y Otoños”. En esta época era común que muchos shi viajasen
como estudiosos en los diferentes reinos de China, pero Sun Tzu
prefirió desempeñarse como mercenario. Después de haber combatido en
diversas regiones, el gobernante del estado de Wu; el rey Helu
solicitó sus servicios como general en el año 512 a. C. Como resultado
de su experiencia militar al servicio del monarca, Sun Tzu redactó “El
arte de la Guerra”.

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La capacidad de resolver un conflicto sin luchar es lo que diferencia a y distingue al prudente
e inteligente del ignorante y necio.
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“La vida se parece mas a una lucha que a la danza” afirmaba el
Emperador Marco Aurelio, de lo que se deduce que la estrategia militar
tiene mucho que ver con el arte de vivir. William Shakespeare, en su
obra Enrique V, le hace decir al rey dirigiéndose al arzobispo de
Canterbury que, “Os rogamos, mi sabio lord, que nos expliquéis con
pormenores, justa y religiosamente, si la ley sálica que tienen en
Francia nos excluye o no de nuestras pretensiones. Y Dios evite, mi
fiel y querido lord, que arregléis, torturéis o falseéis vuestra
erudición, o que pongáis a vuestra conciencia una argumentación
sofística para descubrirnos títulos dudosos, cuya legitimidad no
coincidiese con los colores naturales de la verdad. Porque Dios sabe
cuantas gentes ahora saludables tendrán que verter su sangre en apoyo
de aquello que vuestra eminencia nos impulse. Así, poned atención en
la manera como comprometéis nuestra persona y despertáis la durmiente
espada de la guerra. Os encarecemos, en nombre de Dios, que tengáis
cuidado, porque nunca dos reinos semejantes han luchado sin una gran
efusión de sangre, cada una de cuyas inocentes gotas sería un suspiro,
una queja cruel contra el responsable de haber afilado la espada
causante de tan vasta y rápida mortandad”.

El Arte de la Guerra es una obra sobre el arte de la paz, pero
también un brillante compendio sobre el arte de la convivencia. Este
libro singular es hoy estudiado no solamente por generales y
políticos, sino que ha encontrado en el mundo de las empresas y las
finanzas a sus más fanáticos estudiosos.Kant afirma que “ser
inteligente, sensato y gracioso es bueno y deseable. Pero también
puede ser muy malo si la mentalidad que usa dichas cualidades no es
buena. El médico que cura a un hombre sigue un método tan eficaz como
el que sigue el envenenador que lo mata”. El Arte de la Guerra se
convierte, sin proponérselo, en un importante libro de auto ayuda,
demostrando que este clásico de la literatura oriental tiene mucho
que enseñar.