Juan Rulfo 1917-1986 

Este excelente escritor y fotógrafo mexicano, cuyo verdadero nombre
era Juan Nepomuceno Carlos Pérez Vizcaíno, nació en Sayula, Estado de
Jalisco, el 16 de mayo de 1917, en una familia acomodada, que perdió
todo durante la Revolución. 

Había estrellas fugaces. Las luces en Comala se apagaron. Entonces el cielo se adueñó de la noche. El padre Rentería se revolcaba en su cama sin poder dormir: “Todo esto que sucede es por mi culpa -se dijo-. El temor de ofender a quienes me sostienen. Porque ésta es la verdad; ellos me dan mi mantenimiento. De los pobres no consigo nada; la oraciones no llenan el estómago. Así ha sido hasta ahora. Y éstas son las consecuencias. Mi culpa. He traicionado a aquellos que me quieren y que me han dado su fe y me buscan para que yo interceda por ellos para con Dios. ¿Pero qué han logrado con su fe? ¿La ganancia del cielo? ¿O la purificación de sus almas? Y para qué purifican su alma, si en el último momento”… 

 Releer a Juan Rulfo y a Kafka es sin duda el más reconfortante
elixir del espíritu. Leer a Pedro Páramo es como precipitarse en el
vacio e ir cayendo lentamente mirando el paisaje que se precipita
ante nuestros ojos. Juan Rulfo nos pone ante la tesitura de no saber
dirimir de forma racional dónde se encuentra la línea divisoria entre
la vida y la muerte. Dice Ítalo Calvino que, “Recordar es necesario,
pero olvidar es una función igualmente vital para el pensamiento”. Es
por ello que el personaje Juan Preciado va a Comala para recordar y quizás también
para olvidar: Juan Preciado va a ver morir a su madre Dolores en un
hospital. A punto de fallecer, le dice que su último
deseo es que vaya al pueblo de Cómala para conocer a su padre:
Pedro Páramo. Juan Preciado, por serle leal a su madre difunta, se
dirige a Cómala para conocer a su papá, que nunca ha visto. Todo
lo que sabe de él es que habita en Cómala y que se llama Pedro
Páramo.

La obra es muy compleja por lo que Juan Rulfo, confesó que su
intención había sido la de “impregnar al lector de la historia de un
vivir colectivo, de la relatividad del tiempo humano y de la vecindad
entre la vida y la muerte”, temas centrales en la novela, cuya
reflexión detenida por el lector es la única clave para el
entendimiento de la obra.