George Orwell. 1903-1950

Seudónimo de Eric Blair; Motihari, India, 1903 – Londres, 1950
Escritor británico. Estudió en el Colegio Eton y luego formó parte de
la Policía Imperial Inglesa en Asia, experiencia que lo llevó a
escribir Días en Birmania (1934).
Participó en la guerra civil española como miliciano encuadrado en una
milicia del Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM); de esta
experiencia surgió su libro testimonial Homenaje a Cataluña. Durante
la II Guerra Mundial fue miembro de la Home Guard y colaboró como
periodista en la BBC y la revista Tribune.

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 Lo característico de la vida actual no son la inseguridad y la
crueldad, sino el desasosiego y la pobreza.

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1984 es la anti-utopía más célebre del siglo XX. En ella, Orwell
presenta un futuro en el que una dictadura totalitaria interfiere
hasta tal punto en la vida privada de los ciudadanos que resulta
imposible escapar a su control. El periplo de Winston Smith en un
Londres dominado por el Gran Hermano y un partido único se puede
interpretar como una crítica de toda dictadura. La novela cobra nueva
vigencia en la sociedad actual, en la que el control a los ciudadanos,
coercitivo o no, se halla más perfeccionado que en ningún otro momento
de la historia de la Humanidad. Por último, veremos la influencia de
la obra en la cultura del siglo XX, especialmente con el ingreso
masivo de las nuevas tecnologías de la información.

Las sociedades en las que el pasado es ignorado o en las que los
acontecimientos se reescriben constantemente de acuerdo a los
intereses de unos pocos, en las que el idioma se desdibuja para
explicar lo inexplicable, en las que pensar es sinónimo de terrorismo,
en las que se limitan las libertades para salvaguardar la seguridad,
en las que se sanciona y se reglamenta la libertad sexual es una
sociedad enferma, carente de valores y sometida a la mezquindad de
una clase dirigente corrupta.
Los conceptos de privacidad, no nos engañemos, están amenazados, como
antaño, desde un estado omnipresente y controlador que quiere saber en
todo momento en qué estamos pensando. Esa es la razón de 1984:
control del pensamiento, perdida de la identidad a través de un
sistema de sometimiento al líder. Hoy, con las nuevas tecnologías de
comunicación o las herramientas de posicionamiento que no son malas, o
dañinas o perjudiciales, pero que mal usadas pueden ser muy
perversas, nos ponen nuevamente frente al pensamiento de Orwell, ahí
seguirá vigente: El uso erróneo que le den los estados y el hombre
individualmente, a las nuevas tecnologías, determinará el nivel de
libertad de los individuos.