Françoise Sagan 1935-2004

Seudónimo de Françoise Quoirez, escritora francesa cuyas obras cuestionan las diferencias entre la literatura popular y la más comprometida. Nacida en la localidad de Cajarc, destacó de niña por su inteligencia, aunque era muy indisciplinada. A los 19 años se hizo famosa con la publicación de su primera novela, Buenos días, tristeza (1954), que obtuvo el Premio de la Crítica. Sagan escandalizó a los lectores franceses con una sencilla historia sobre una adolescente sensible y amoral, atrapada entre un padre frívolo y un amante que no desea, narrada en un estilo fragmentario y desencantado.

A este sentimiento desconocido cuyo tedio, cuya dulzura me obsesionan, dudo en darle el nombre, el hermoso y grabe nombre de tristeza. Es un sentimiento tan total, tan egoísta, que casi me produce vergüenza, cuando la tristeza siempre me ha parecido honrosa. No la conocía, tan solo el tedio, el pesar, más raramente el remordimiento. Hoy, algo me envuelve  como una seda, inquietante y dulce, separándome de los demás.

Es la primera novela de Francoise Sagan. En 1954, una niña, voluntariosa, de diez y ocho años, hija de papi, coge el bolígrafo y escribe una novela que refleja su época.

La historia nos cuenta que Cecil, una  niña  infeliz, pasa sus vacaciones con su padre y la amante de éste en la Costa Azul. Todo aparentemente transcurre dentro de la más absoluta normalidad, hasta que un buen dia su padre decide casarse con su amante, Anne, una mujer seria y de carácter que podría romper el equilibrio en que vivían, la indolente existencia familiar. Cecil, ante la situación que  se le presenta, ante el temor de  perder la existencia que lleva, trama un complot  para que los proyectos de su progenitor se vayan al traste. Triunfa en su propósito pero todo termina en tragedia. Cecil hablaba de la vida con su padre  de quien afirmaba: “Mi padre era frívolo, de una irremediable frivolidad”. Como ejemplo podemos citar el siguiente párrafo del libro:

“Ya alta la noche hablamos del amor y de sus complicaciones. En opinión de mi padre eran todas imaginarias. Rechazaba por sistema los conceptos de fidelidad, de seriedad, de compromiso. Decía que todos eran arbitrarios y estériles. Esto, en boca de otro, me habría chocado. Pero le conocía y sabía que tales ideas no eran en él incompatibles con la ternura y el afecto, y que se dejaba llevar con más frecuencia de tales sentimientos por estimarlos, efectivamente, provisionales. Este concepto de las cosas me seducía: amores rápidos, violentos, fugaces. A mí edad no seduce mucho la fidelidad. Sabía muy poco todavía del amor, de los encuentros, de los besos, de las fatigas”.

Adentrarse en el mundo de   Buenos Días Tristeza es tener una agradable aventura de la cual sales renovado, sintiéndose más libre y más serio, y porque no, también más irresponsable.

Después de esta novela aparecieron otras con idéntico éxito, todas ellas basadas en el tema del amor, y la melancolía: Cierta sonrisa (1956), Dentro de un mes, dentro de un año (1957), ¿Le gusta Brahms? (1959) y Las maravillosas nubes (1961). Acusada de practicar una escritura fácil, artificiosa y monótona, Sagan  abordo otros géneros literarios. Cultivó el teatro en Los violines a veces hacen estragos (1961) y El caballo desvanecido (1966), y escribió también relatos históricos, como Querida Sarah Bernhardt (1985), y trabajos autobiográficos, Golpes en el alma (1972), Con mi mejor recuerdo (1984) o Mis respuestas (1984).