Vladimir Nabokov  1899-1977

Novelista estadounidense de origen ruso, poeta y crítico, considerado como una de las principales figuras de la literatura universal. 

Lolita no es una niña perversa. Es una pobre niña que corrompen, y cuyos sentidos nunca se llegan a despertar bajo las caricias del inmundo señor Humbert, a quien una vez pregunta: “¿Siempre viviremos así haciendo toda clase de porquerías en camas de hotel?” Pero respondiendo a su pregunta: Su éxito no me molesta. Yo no soy Conan Doyle quién, por esnobismo o pura estupidez, prefería ser conocido como autor de una historia de África (risas), que imaginaba muy superior a su Sherlok Holmes. Y es muy interesante plantearse como hacen ustedes los periodistas, el problema de la tonta degradación que el personaje de la nínfula que yo inventé en 1955 ha sufrido entre el gran público. No sólo la perversidad de la pobre criatura fue grotescamente exagerada sino el aspecto físico, la edad, todo fue modificado por ilustraciones en publicaciones extranjeras. Muchachas de 20 años o más, pavas, gatas callejeras, modelos baratas, o simples delincuentes de largas piernas, son llamadas nínfulas o “Lolitas” en revistas italianas, francesas, alemanas, etc. Y las cubiertas de las traducciones turcas o árabes. El colmo de la estupidez. Representan a una joven de contornos opulentos, como se decía antes, con melena rubia, imaginada por idiotas que jamás leyeron el libro. En realidad, Lolita es una niña de 12 años mientras que Mr. Humbert es un hombre maduro, y el abismo entre su edad y la de la niña produce el vacío entre ellos; entre ese vacío, ese vértigo, la seducción, atracción de un peligro mortal. En segundo lugar, la imaginación del triste sátiro, convierte en criatura mágica a aquella colegiala americana tan trivial y normal en su género como el poeta frustrado Humbert lo es en el suyo. Fuera de la mirada maníaca de Mr. Humbert no hay nínfula. Lolita, la nínfula, sólo existe a través de la obsesión que destruye a Humbert. Éste es un aspecto esencial de un libro singular que ha sido falseado por una popularidad artificiosa.

Un hombre maduro desea a la «ninfa» Lolita. Para tenerla cerca no dudará en casarse con su madre, que muere luego en un accidente.

Lolita, como todas las  grandes obras de la literatura universal es varias cosas a la vez, es un melodrama, una tragedia, una comedia pero, sobre todo, es una  crítica a la sociedad norteamericana de su tiempo y, por qué no, a toda la sociedad occidental.

Excelente y humorística novela donde se narran las relaciones entre un profesor  maduro  y una niña de doce años. A pesar de lo  escabroso del tema, Nabokov hace un relato divertido, más sugerente que pornográfico (nunca llega a serlo) en el que asistimos a la pérdida de razón del protagonista, llevado por sus sentimientos y pasiones hacia la niña. Ésta, dejos de ser una criatura inocente, se nos revela como una mezcla entre ingenuidad y provocación, que juega con el hombre y obtiene de él lo que desea.

La gran pregunta, el meollo del asunto,  es ¿quién seduce a quién, quién es la marioneta y quién tira de los hilos? ¿El enfebrecido  Humbert, o la ninfa que parece crecer desde una ingenuidad precoz y perturbadora hasta valerse astutamente de su supuesta inocencia para manipular a su aparente conquistador? Su lectura correrá el manto del misterio.