Simone de Beauvoir 1908-1986

A pocos meses de iniciada su relación con Nelson Algren, éste, le pidió a Simone de Beauvior que se casara con él y se fueran a vivir a Chicago. De mala gana, lo rechazó y explicó: “La razón por la cual no me quedo en Chicago es precisamente esta necesidad que siempre he tenido de darle a mi vida un sentido a través del trabajo. Tú tienes la misma necesidad, y es una de las razones por las cuales nos entendemos tan bien. Quieres escribir libros, libros buenos… yo también. Quiero
comunicarle a las personas la forma de pensar que es la mía y en la que creo. Dejaría de viajar y todo tipo de diversiones, dejaría amigos y la dulzura de París con tal de poder seguir contigo; pero no sería capaz de vivir sólo para la felicidad y el amor, no podría dejar de escribir en el único lugar donde lo que escribo y mi trabajo pueden tener un sentido.

Las palabras de Simone De Beauboir a su novio Nelson Algren en 1947 indican que fue una revelación para ella. Con Algren, afirmó, el corazón, el alma y la carne eran uno y lo mismo. Sus sentidos palpitaban como nunca antes. Era la clase de sentimiento por el cual la mayoría de las personas “dejan todo” con gusto. Pero Simone de Beauvoir no era la mayoría de las mujeres, necesitaba su independencia y libertad absoluta para poder expresarse. De una forma u otra repitió estas palabras diversas veces a lo largo de su vida, y al hacerlo, a menudo, parecía estar diciendo: “¿Dejar París? ¿Dejar la lengua francesa? ¿Dejar a Sartre?” Sus críticos más severos querían destruirla y se abalanzaban sobre esta afirmación, como si probara que la feminista más famosa del siglo, a fin de cuentas, no fuera sino
otra mujer sometida a un Gran Hombre, a Sartre. Lo cierto es que es difícil separar esas frases. Para ella, me parece, en realidad eran una sola cosa: La manifestación de su trabajo, de su voluntad, dirigidas a su independencia real. En EL SEGUNDO SEXO, Simone de Beauvoir se aplicó a la investigación y redacción de un ensayo de la condición de su propio sexo con tanto apasionamiento y constancia que transformó una polémica en uno de los libros más importantes del siglo XX.