Antoine de Saint-Exupery 1900-1944

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Sólo se ve bien con el corazón; lo esencial es invisible
para los ojos
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Leer el Principito es recordar los cuentos de Perrault, de los hermanos Grimm o de Andersen; es, en síntesis, volver sobre los cuentos de hadas: El príncipe caído de su planeta B 612 se convierte en un mito como todos los personajes que le rodean. Este cuento hace constantes referencias al mundo de los adultos, porque en el fondo, el libro no va dirigido a los menores de edad, a los niños, sino a los adultos, a los que creen que han dejado de ser niños y se han convertido en seres racionales. El libro es de una conmovedora y no bien fingida inocencia, una fina sátira contra la edad adulta.